Historia de La Casa Azul

La Casa Azul, ubicada en la esquina de las calles Londres y Allende en el barrio de Coyoacán, es mucho más que un edificio histórico. Es el epicentro de la vida y obra de una de las artistas más reconocidas del siglo XX.

Los Orígenes: 1904–1907

Guillermo Kahlo, fotógrafo de origen alemán y padre de Frida, construyó la casa en 1904 sobre un terreno de 800 metros cuadrados en Coyoacán, entonces un pueblo en las afueras de la Ciudad de México. La construcción original seguía el estilo arquitectónico colonial mexicano con influencias europeas, con gruesos muros de adobe, techos altos y un patio central que organizaba los espacios de la vivienda.

La Infancia de Frida: 1907–1925

Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón nació en esta casa el 6 de julio de 1907. Aquí transcurrió su infancia junto a sus hermanas, marcada por la poliomielitis que contrajo a los seis años y que la obligó a permanecer largos periodos en reposo. La casa fue su primer universo, un espacio que moldearía su percepción del mundo y que aparecería recurrentemente en su obra artística.

Frida y Diego: 1929–1954

Tras su matrimonio con Diego Rivera en 1929, La Casa Azul se convirtió en un centro de actividad artística, política e intelectual. Rivera amplió la propiedad, añadiendo un ala con su estudio y modificando los jardines. La pareja recibió a figuras como León Trotsky, André Breton y Nelson Rockefeller. Los muros fueron pintados del característico azul cobalto que hoy define la identidad del lugar, un color asociado en la tradición mexicana con la protección contra los malos espíritus.

La Transformación: 1954–1958

Tras el fallecimiento de Frida en julio de 1954, Diego Rivera expresó su deseo de convertir la casa en un museo dedicado a su memoria. Rivera donó la propiedad y su contenido al pueblo de México. El proceso de musealización preservó los espacios tal como Frida los había habitado: su estudio, su recámara, la cocina y los jardines. El Museo Frida Kahlo abrió oficialmente sus puertas en 1958.