Jardines y Espacios
Los espacios exteriores de La Casa Azul son una extensión del universo artístico de Frida y Diego. Los jardines no son meramente decorativos: son parte integral del discurso museográfico y reflejan la profunda conexión de la pareja con la naturaleza y la cultura prehispánica.
El Patio Central
El corazón de La Casa Azul es su patio central, un espacio abierto rodeado por los muros azul cobalto que dan nombre a la casa. Este patio funciona como eje organizador de la arquitectura y como espacio de transición entre las diferentes áreas del museo. Aquí se encuentran macetas con plantas tropicales, fuentes y mosaicos que Frida y Diego seleccionaron personalmente.
La Pirámide de Diego Rivera
Diego Rivera construyó una pequeña pirámide escalonada en el jardín, inspirada en la arquitectura prehispánica. Esta estructura alberga parte de la colección de piezas arqueológicas que la pareja reunió a lo largo de su vida. La pirámide es un testimonio de la fascinación de Rivera por las culturas originarias de México y su deseo de integrar el pasado prehispánico en la vida cotidiana.
Vegetación y Biodiversidad
Los jardines albergan una rica variedad de plantas endémicas mexicanas: nopales, agaves, bugambilias, jacarandas y árboles frutales. Esta vegetación no solo embellece el espacio sino que conecta con la tradición de los jardines coloniales mexicanos y con la iconografía que Frida utilizaba frecuentemente en sus pinturas.
Esculturas y Arte al Aire Libre
Distribuidas por los jardines se encuentran esculturas prehispánicas, figuras de barro y piezas de arte popular. Estos elementos crean un diálogo entre el arte antiguo y el moderno, entre la naturaleza y la cultura, reflejando la visión integradora que Frida y Diego tenían del arte mexicano.